sábado, 16 de junio de 2012

This is wrong


This is wrong. This is me. I’ve looking for so long a place to die, a way to die, a chance to leave this fucking paradigm.
This is so wrong. This is my time, my time to die.


"Sangre y espuelas, sangre sobre las espuelas. Giran, giran sus diafragmas puntiagudos y la carne adherida a ellos cae y cae a pedacitos sobre el suelo florido. Flores de sangre equina, equinamente adolorido y arrepentido de la vida. De la mierda vienes y en mierda te conviertes, como cualquier humano, como cualquier envoltorio de dulce. 

Sólo hay tres formas de convencerte: 
1.- El caballo cae derrotado, sin aliento, homenaje. 
2.- Se desata el temporal del fin del mundo, no oyes nada más que arena golpear tu cara y adentrarse en tus arrugas prominentes.
3.- Ella hace su aparición novelesca lejos en la pradera y al correr hacia ti, tropieza. Alza su rostro y te mira desde lejos, esperándote.  

Si bajas del maldito animal, puede que sobreviva. Las espuelas de sangre ya no lo harán galopar, nunca más, porque tu alma a muerto con la carne equina entre las flores de la pradera. 

Un jinete sin alma y sin caballo... es un pésimo augurio en estos días desolados."


jueves, 14 de junio de 2012

Vagar de la mente


Destripaos los unos a los otros- dijo vacilante y enhiesto. El hielo se arma y desarma por doquier, no existe forma de extraviarlo en un mundo tan lejano y desconocido por los humanos. No existe forma de volver a creer, hasta Jack Torrance lo sabía, la esperanza se hundió en el pozo y se difuminó en el agua negra aquel día de invierno.
Solo, no me dejes solo-  aullaba, maldecía y escupía a ratos brevemente una canción, una canción de adiós inesperado y de juegos del pasado. Lleno de luz era nuestro pasado, y el vuestro un escondrijo inalcanzable y violáceo… ¡No pude entender su significado! ¿Cómo no pude?, algunos pudieron ciertamente.
La lista de groserías quedó sobre la mesa. “Andén cuatro, por favor abordar el ferrocarril”. Un valium a la boca y un gran sorbo de café humeante, tragaos los unos a los otros y la angustia desaparecerá de la víspera.
Aún quedan motivos, grandes y pequeños, para seguir persiguiéndolo y ahuyentándolo por el bosque a veces. Sólo a veces quedan motivos. Sólo a veces lo persigo, porque todo lo que quedaba en la cartera de Amanda eran cenizas y lápices labiales embotados y antiguos que “a veces” pintaban sus labios.
Toma lo que tengas y quémalo, o arrójalo al mar negro si tienes fuerza suficiente para una despedida.
Ayer me di cuenta… la vida es… sólo es lo que es y un poco más que eso.