lunes, 13 de agosto de 2012

Jigsaw Negro


El jigsaw de la angustia podría llamarme.
Las piezas de mi jigsaw no me obedecen y a veces no encajan unas con otras.
Cuando encajan siempre falta una, cerca de la esquina superior izquierda de mi jigsaw.
Ocasionalmente suelo creer que es la pieza de la cordura.
Otras veces pienso que me sobra cordura y que la pieza que falta es la de la simpleza.
A veces quisiera no saber ni encontrar esa pieza.
Tengo una teoría sobre mi jigsaw, cuando todas las piezas aparezcan y encajen mi cabeza reventará como piñata de cumpleaños y perderé la noción de todo en el mundo entero.
El espacio donde debería estar la pieza perdida cambia de colores.
El rojo es furia, el azul pereza, el violeta placer, el verde desahogo, el amarillo angustia.
El amarillo es el que más odio y temo, aún así siempre llega.
Piezas de jigsaw cayendo ante mis ojos, son mis cuadros siquiátricos.
Mis cuadros siquiátricos no le importan un carajo a nadie.
No tengo cuadros siquiátricos, sólo un jigsaw imposible de armar.
He intentado llenar el espacio vacío de la pieza faltante con muchas cosas, demasiadas tal vez, cosas que me han hecho daño y dejado heridas mentales.
Todos deben tener un jigsaw como el mío, tal vez la mayoría lo duda, pero es la verdad.
Escudriñar en mi cabeza generalmente empeora las cosas y me hace sentir vulnerable a la realidad, porque creo que ella no existe.
No quiero vivir en un mundo irreal, donde las piezas de mi jigsaw tomen vida y me ataquen hasta volverme loca de remate.
Nada es real.
¿Lo soy yo acaso? ¿O lo es mi rompecabezas?
Todo es real, pero el todo es la nada de los que todo lo saben, yo no quiero ser así, quiero el todo.
Todo tiene sentido, que pena. 


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