El jigsaw de la angustia podría llamarme.
Las piezas de mi jigsaw no me obedecen y a veces no encajan
unas con otras.
Cuando encajan siempre falta una, cerca de la esquina
superior izquierda de mi jigsaw.
Ocasionalmente suelo creer que es la pieza de la cordura.
Otras veces pienso que me sobra cordura y que la pieza que
falta es la de la simpleza.
A veces quisiera no saber ni encontrar esa pieza.
Tengo una teoría sobre mi jigsaw, cuando todas las piezas
aparezcan y encajen mi cabeza reventará como piñata de cumpleaños y perderé la
noción de todo en el mundo entero.
El espacio donde debería estar la pieza perdida cambia de
colores.
El rojo es furia, el azul pereza, el violeta placer, el
verde desahogo, el amarillo angustia.
El amarillo es el que más odio y temo, aún así siempre
llega.
Piezas de jigsaw cayendo ante mis ojos, son mis cuadros
siquiátricos.
Mis cuadros siquiátricos no le importan un carajo a nadie.
No tengo cuadros siquiátricos, sólo un jigsaw imposible de
armar.
He intentado llenar el espacio vacío de la pieza faltante
con muchas cosas, demasiadas tal vez, cosas que me han hecho daño y dejado
heridas mentales.
Todos deben tener un jigsaw como el mío, tal vez la mayoría
lo duda, pero es la verdad.
Escudriñar en mi cabeza generalmente empeora las cosas y me
hace sentir vulnerable a la realidad, porque creo que ella no existe.
No quiero vivir en un mundo irreal, donde las piezas de mi
jigsaw tomen vida y me ataquen hasta volverme loca de remate.
Nada es real.
¿Lo soy yo acaso? ¿O lo es mi rompecabezas?
Todo es real, pero el todo es la nada de los que todo lo
saben, yo no quiero ser así, quiero el todo.
Todo tiene sentido, que pena. 
No hay comentarios:
Publicar un comentario