lunes, 13 de agosto de 2012

Marte el Dios Rojo


Podría asegurar que Marte es el planeta de la muerte. Superficie roja y carmesí, una base de sangre, sangre de animales pequeños como bebes enfermos y enanos ebrios. Preguntémosle a Marte nuestro burdo final sobre la Tierra, y seguramente el Dios de la Muerte nos permitirá saber como cobrará vuestras vidas.
Si tan sólo pudiera caminar sobre sus praderas sangrantes y resbalarme en su cáscara burdeo y coagulada, me sentaría sobre una colina a observar las cascadas de líquido rojo y erupciones rojas de volcanes mortales. Oiría los agonizantes gemidos de las víctimas de Marte y haría con ellos una rapsodia negra, un clamor al Dios Rojo… “ven, ven por mí y te seguiré a donde quieras arrastrarme”.
A Marte no le interesan las revistas de moda, sólo rasgar vestidos para tomar la trémula carne que se desliza bajo ellos y hacer de ella una gran mescolanza en una olla de acero negro, la cual revolverá pacientemente hasta obtener su pócima de muertos. 
El Dios Rojo a veces se presenta ante mí, me mira con sus ojos de fuego y lava ardiente, me intimida y me atrae a la vez. No me importaría que llegara a mi vida, haría comunión con el Dios Rojo bebiendo mi propia sangre para luego entregarle mi cuerpo terrenal y pútrido a los gusanos blancos y que hagan de él su cena favorita o su desayuno nutritivo.
Rezarle a Marte es un ritual peligroso, la muerte es traicionera y ataca en la oscuridad más profunda. Rezarle al Dios de la Muerte es paganismo placentero, se le debe entregar algunas gotas propias para que conceda su magia mortal, y si se entregan con dolor el rezo es más audible que nunca, así es como oye y obedece.
En algunos milenios Marte se aplastará contra nuestro planeta y será maravilloso, un espectáculo ardiente y mortífero. El triste y cabizbajo planeta azul sumergiéndose en una esfera de sangre y desapareciendo ambos del espacio.
¿Qué misterios esconderá nuestro rojo vecino sicópata?


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